Al sur de Altea, pasado el Algar
En cuanto se cruza el río Algar hacia el sur se entra en L'Alfàs del Pi, un municipio de 21.080 habitantes repartido entre el casco urbano del interior, la franja costera de El Albir y numerosos residenciales de chalets y bungalós. Es una de las localidades vecinas que más visitamos, y la cercanía nos permite atender tanto urgencias como encargos con cita.
Buena parte del vecindario llegó del norte de Europa, con una comunidad noruega muy arraigada, y muchas familias alternan temporadas aquí y en su país. Cuando la casa queda al cuidado de un vecino o de una empresa, cambiamos el cilindro si cambia quien guarda las llaves y revisamos la puerta antes de cada ausencia larga.
El Albir, cara marinera del municipio
El Albir es la parte de L'Alfàs que mira al mar: un paseo frente a una playa de piedra, con la Serra Gelada cerrando la bahía por el sur y el faro en lo alto de sus acantilados. Aquí abundan los apartamentos y los bajos comerciales, y las llamadas típicas son llaves olvidadas dentro, puertas de terraza que se atascan y copias que se pierden entre inquilino e inquilino.
En los comercios del paseo y de las calles cercanas abrimos puertas de aluminio y cristal, cambiamos cilindros cuando un empleado deja el negocio y reparamos cierres que el aire del mar ha endurecido. Si su local abre temprano, nos organizamos para que pueda levantar el cierre a su hora.
Residenciales con piscina, garaje y trasteros
Muchos residenciales de L'Alfàs comparten piscina, jardín y aparcamiento, y cada zona común tiene su cerradura: la cancela del recinto, la puerta de la piscina, el acceso peatonal al garaje y los trasteros. Cuando una de ellas falla, el problema es de toda la comunidad. Trabajamos con el presidente o con el administrador para dejarla operativa y repartir las llaves nuevas con orden.
Y cuando la avería es en su vivienda, aplicamos el mismo criterio que en Altea: comprobamos que puede entrar, le explicamos lo que vemos antes de tocar nada y reparamos siempre que la pieza lo permite. La guardia cubre L'Alfàs del Pi las 24 horas, también en domingo y en festivo.



